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Embajadas extranjeras

Nuestra preferencia en el Mediterráneo Oriental es la Diplomacia sin condiciones previas

Cada crisis puede crear una oportunidad y debemos aprovecharla para avanzar pacíficamente

Escrito por: El Ministro de Asuntos Exteriores de la República de Turquía, S.E. Mevlüt Çavuşoğlu

El Mediterráneo siempre ha sido la cuna de la civilización, así como una cuenca de constante interacción cultural y económica. En esta geografía, nuestro pasado, presente y futuro están indisolublemente entrelazados. Turquía y Grecia siempre han tenido sólo dos opciones:
confrontarse de una manera que nos lastime a los dos o encontrar una fórmula ventajosa para ambas partes en aras de definir un camino adelante mutuamente beneficioso.
La lógica del “vecino permanente” conlleva naturalmente el respeto mutuo por los derechos de los demás. Desafortunadamente, este no parece ser el caso de lo que vivimos en Turquía estos días.
Este respeto mutuo, a su vez, se debe manifestar en un sentido de obligación para resolver todas las cuestiones pendientes o conflictos sin resolver por medios pacíficos y el diálogo. Con este espíritu, los vecinos no buscan la escalada, sino la diplomacia directa y el diálogo de
buena fe, con el objetivo de una verdadera resolución de las disputas. Recientemente, Gobiernos como el de Francia están mostrando un anhelo desacertado por su pasado colonialista. ¿De verdad olvidamos tan rápido que el período colonial no trajo nada más que un enorme dolor y sufrimiento a tantos pueblos? Se acabó el patrón de comportamiento aceptado de los maestros metropolitanos que imponían
su voluntad en la periferia. Nuestro Presidente aboga que el Mundo es más grande que los cinco para pedir un orden internacional más equitativo. Designamos nuestra política exterior como Emprendedora y Humanitaria para subrayar los valores que queremos que prevalezcan y nuestra incansabilidad y creatividad para perseguirlos, todo en servicio del dictado de “Paz en casa, Paz en el mundo” formulado por Mustafa Kemal Atatürk, quien fue nominado por Eleftherios Venizélos para el Premio Nobel de la Paz. Por eso, subrayamos el respeto mutuo y las soluciones equitativas a los problemas.
Por ello, Turquía apoya la iniciativa de la OTAN para la deconflicción y la iniciativa de Alemania para la desescalada con el objetivo final de reactivar los mecanismos bilaterales ya establecidos entre Turquía y Grecia. Esperamos que Atenas comprenda que son dos cosas diferentes. Turquía respeta a Grecia lo suficiente como para no querer negociar y acordar con otras partes sobre cuestiones que se deben resolver directamente entre los dos vecinos.
Nuestros objetivos básicos en el Mediterráneo oriental son claros:

– Delimitación justa y equitativa de las fronteras marítimas;
– Protección de nuestros derechos sobre la plataforma continental contra reclamos
maximalistas y excesivos de límites marítimos;

– Protección de la igualdad de derechos de los turcochipriotas sobre los recursos off-shore de
la isla mediante el establecimiento de un mecanismo de distribución equitativa de los
ingresos;
– Creación en el Mediterráneo oriental de un mecanismo de cooperación energética off-shore
auténtico, inclusivo, justo y equitativo con la participación de todas las partes, incluidos los
turcochipriotas (las propuestas a tal efecto todavía están sobre la mesa).

No se puede imponer a Turquía una serie de reclamos maximalistas a través de la UE, que no tiene competencia sobre la delimitación de las fronteras marítimas. No se puede cortar el acceso de Turquía a alta mar y a sus propias zonas marítimas reclamando 40 mil kilómetros
cuadrados de plataforma continental para una pequeña isla como Meis (Kastellorizo) que está a sólo 2 kilómetros de Turquía y a 580 kilómetros de Grecia continental. Ninguna ley, ni lógica, ni un sentido básico de justicia permitiría un argumento contrario.
Además, tampoco son realistas los intentos de excluir a un país como Turquía – con la línea costera pertinente más larga de la región, con una población en crecimiento, con una capacidad de producción y una creciente demanda de energía – de las riquezas de su propio vecindario. Como lo hemos dicho varias veces, eso no sucederá.
Por lo tanto, Turquía, naturalmente, se mantendrá firme al no permitir intentos de dañar sus intereses fundamentales. Mantenemos una presencia naval en la región no con fines ofensivos, sino para defendernos contra las interferencias con nuestras actividades de investigación sísmica dentro de nuestra propia plataforma continental (¡que fue declarada de conformidad con el derecho internacional hace ya 16 años, por cierto!).
El diálogo y las negociaciones son, de hecho, los primeros y principales medios del derecho internacional para abordar las cuestiones relativas a las fronteras marítimas. Por lo tanto, esperamos que Grecia reviva todos los canales de diálogo con Turquía sin condiciones previas. Las condiciones previas generan otras condiciones previas a su vez (créanme, podríamos también presentar algunas propias) y, por lo tanto, no es una buena manera de buscar conversaciones entre dos vecinos.
Cada crisis puede crear una oportunidad y debemos aprovecharla para avanzar pacíficamente.
Es evidente que cualquier proceso de negociación debe incluir un ejercicio de toma y daca. La alternativa es barrer los problemas debajo de la alfombra y esperar que desaparezcan o que alguien más los resuelva por Usted. Sin embargo, los problemas tienden a complicarse cada
vez más con el paso del tiempo, y mucho menos a desaparecer por sí solos. Necesitamos un liderazgo fuerte, eficaz y racional para transmitir la paz y la seguridad a las generaciones futuras. Esto existe en la parte turca. Lo que hagamos hoy definirá no sólo el presente, sino también el futuro, y Ustedes saben muy bien que Turquía puede ir por el camino que elija Grecia. De hecho, la elección no es de Turquía ni de Francia ni de nadie más, sino de los líderes y del pueblo estimados de Grecia.

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