Con el arribo del rompehielos ARA “Almirante Irízar” al Apostadero Naval Buenos Aires, la República Argentina completó con éxito el primer tramo de la 122° Campaña Antártica de Verano (CAV) 2025-2026. Esta operación, de una complejidad técnica sin parangón, es coordinada por el Ministerio de Defensa a través del Comando Conjunto Antártico, consolidando el despliegue estratégico del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas en el continente blanco.
El acto de recepción fue presidido por el Ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, quien estuvo acompañado por el Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno; el Jefe del Estado Mayor Conjunto, Vicealmirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare; los Jefes de los Estados Mayores Generales de la Armada, Vicealmirante Juan Carlos Romay; del Ejército, General de División Oscar Santiago Zarich; y de la Fuerza Aérea, Brigadier Mayor Gustavo Javier Valverde; y el Comandante Conjunto Antártico, Contraalmirante Maximiliano Mangiaterra y contó además, con la presencia de invitados especiales, tripulaciones y familiares.
Un desafío logístico bajo condiciones históricas
En esta etapa inicial, el “Irízar” reafirmó su estatus como la pieza maestra del sistema logístico nacional. Su misión fue garantizar el reabastecimiento crítico de las bases permanentes y temporarias, además de facilitar el relevo del personal científico y militar.
No obstante, esta temporada presentó desafíos singulares: se registraron nevadas de una intensidad no vista en una década, lo que exigió un rigor logístico excepcional. Ante esto, el Teniente General Presti destacó en su discurso: “La Campaña Antártica es una de las operaciones conjuntas más complejas del país. Es logística, pero sobre todo es vocación de servicio, liderazgo y trabajo en equipo. En la Antártida nadie trabaja solo; eso es camaradería”. Asimismo, subrayó que, si bien la estrategia marca el rumbo, la diferencia la marcan las personas: “Gracias por representar, en el lugar más extremo del planeta, lo mejor de nuestra Nación”.
Visión estratégica y proyección bicontinental
Durante más de cuatro meses, el rompehielos será el eje de un despliegue sostenido que integra medios navales y aéreos. En ese sentido, el Canciller Pablo Quirno resaltó la profundidad histórica de la misión: “Desde 1904, Argentina eligió una visión estratégica que atraviesa generaciones. Esa continuidad no es inercia, es voluntad; es la expresión de una nación que entiende que la Antártida forma parte de su identidad profunda y de su condición bicontinental”.
Durante más de cuatro meses el rompehielos Irizar a lo largo de tres etapas fue el eje de despliegue sostenido que integró medios navales, aéreos y capacidades humanas al servicio de un mismo objetivo.
Detrás de cada campaña hay un trabajo silencioso que no se ve pero lo hace todo posible. En ese compromiso compartido se expresa una de las formas más genuinas de amor por la Patria. La Argentina va a seguir por este camino, apuntamos a expandir capacidades, profundizar la ciencia, fortalecer la logística, y consolidar una acción cada vez más integral de la Antártida.
La Antártida no es una frontera lejana para nuestra patria, es un punto de apoyo desde cual la nación se afirma y ejerce su presencia con determinación.
Quirno también evocó el legado del Vicealmirante Irízar: “Su nombre evoca coraje y sentido del deber; nos recuerda que el Atlántico Sur y la Antártida integran un mismo espacio de interés nacional que exige una mirada coherente, firme y sostenida en el tiempo”.
El itinerario de la presencia permanente
La travesía, que comenzó el pasado 28 de noviembre, integró capacidades aeronavales mediante helicópteros Sea King, fundamentales para el puente logístico. El buque cumplió hitos en Base Orcadas, asegurando la invernada 2026, y desarrolló operaciones en Petrel, Esperanza, Marambio, Carlini, Primavera y Brown.
Cumpliendo con el Tratado Antártico, la unidad recaló en Ushuaia para transferir residuos antárticos al aviso ARA “Bahía Agradable” para su tratamiento final, reafirmando el compromiso ambiental de la República.
La Antártida exige continuidad y una visión estratégica que la Argentina reafirma como política de Estado. Con hechos concretos y una decisión soberana inalterable, el país sostiene su presencia en un continente que será central en la geopolítica del siglo XXI.