A más de 12.000 kilómetros de Buenos Aires, en la orilla del Mar Caspio, un país rico en petróleo lleva adelante un plan de diversificación que le resulta muy familiar a la mirada argentina. Azerbaiyán, con sus 10,3 millones de habitantes y una economía tradicionalmente dependiente de los hidrocarburos, decidió a principios de 2025 que el petróleo no iba a ser su única carta en el juego económico del futuro.
El giro de timón no fue casual. En marzo de 2025, el gobierno del presidente Ilham Aliyev aprobó por decreto presidencial la primera “Estrategia de Inteligencia Artificial 2025-2028” del Cáucaso Sur. Con este movimiento, Azerbaiyán convirtió la transformación digital en una prioridad de Estado, con el objetivo de dejar de depender exclusivamente de los hidrocarburos para empezar a generar valor a través de la tecnología y la inteligencia artificial.
Startups y un ecosistema que despierta
Azerbaiyán cuenta actualmente con más de 1.300 startups. Para que estas empresas no se queden solo en el mercado local, el país firmó un acuerdo estratégico a finales de 2025 con Plug and Play, una de las plataformas de innovación más importantes de Silicon Valley.
El programa, llamado “Silicon Valley Immersion Program”, facilita que los desarrolladores azerbaiyanos se inserten en el ecosistema de California, conecten con inversores globales y lleven sus tecnologías al exterior. El ecosistema de startups del país creció un 7,3 % durante 2025 y ya acumula más de 28 millones de dólares en financiamiento.
El avance de los pagos digitales
Para los argentinos que están acostumbrados a convivir con restricciones cambiarias y sistemas de pago a veces complejos, la adopción tecnológica en el sistema financiero de Azerbaiyán es un caso de estudio.
La penetración de internet en el país es del 89 %, y la banca móvil es la norma. La aplicación Birbank, del Kapital Bank, superó los 3,4 millones de usuarios activos en 2025, cuando el país tiene apenas 10 millones de habitantes. La confianza en los pagos digitales es altísima: solo en julio del año pasado, las transacciones sin efectivo alcanzaron los 5.150 millones de dólares, con más del 87 % de estas operaciones realizadas a través de canales digitales.
El Banco Central local no se queda atrás y ya impulsó la implementación de marcos de “banca abierta” (open banking) para fomentar la competencia entre las empresas de tecnología financiera. Más audaz aún, el organismo ya está explorando el desarrollo de una moneda digital del banco central.
Oportunidades para Argentina
Esta profunda transformación digital y económica en Azerbaiyán representa una oportunidad estratégica para Argentina.
Los datos del comercio bilateral confirman que la relación entre ambos países está en expansión. En 2024 Argentina exportó a Azerbaiyán productos por un valor de 70,8 millones de dólares, principalmente harina de soja, productos farmacéuticos y pescados.
Azerbaiyán, a pesar de ser un país petrolero, es un importador neto de alimentos: mantiene un consumo anual de alimentos del exterior de aproximadamente 2.000 millones de dólares.
Ambos países comparten un pasado vinculado a la extracción de recursos naturales y enfrentan el desafío actual de diversificar sus economías. Mientras Azerbaiyán apuesta fuerte por la inteligencia artificial y la tecnología para consolidar su sector no petrolero (que ya superó el 50% de su PIB en 2025), Argentina busca consolidar su rol global en tecnología y bioconocimiento.
El país del Cáucaso, a través de su agencia de desarrollo digital (IDDA), está activo buscando socios internacionales para colaborar en el desarrollo de su ecosistema de innovación. Para las empresas argentinas de software, biotecnología y agronegocios, abrirse paso en Azerbaiyán ya no es una utopía, sino un mercado emergente en plena transformación que mira a Occidente para aprender y para comerciar.