La ciudad de Buenos Aires volvió a consolidarse como el epicentro absoluto de la ola coreana en la región. Organizado por el Centro Cultural Coreano en Argentina, la majestuosa Usina del Arte albergó un fin de semana inolvidable donde la música, la danza y las expresiones artísticas más fascinantes de Corea se fusionaron en una verdadera fiesta para la comunidad K-Lover.
El plato fuerte de la convocatoria fue una nueva y vibrante edición del Concurso K-Pop en Argentina. El imponente Auditorio de la Usina se transformó en un hervidero de talento con la participación de 11 actos finalistas —tres en la categoría canto y ocho en baile—. En total, 40 artistas provenientes de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba y San Juan desplegaron toda su presencia escénica y precisión técnica en busca de la máxima gloria, evaluados por un jurado de excelencia.
La conducción del certamen aportó carisma y frescura de la mano de los reconocidos influencers Luquiño y Arin Kim. Sin embargo, la gran sorpresa de esta edición fue la presencia en el estrado de Back Kooyoung, una auténtica leyenda de la industria del entretenimiento surcoreano. El actual coreógrafo en jefe de 1 MILLION Dance Studio -y responsable de íconos globales de la SME y la escena idol como Love Shot (EXO), Danger (Taemin) o The Stealer (The Boyz)- evaluó a los competidores junto a las talentosas Yami Arias y Ornella Saitta, elevando la vara de la competencia a estándares internacionales.
Más allá del escenario principal, las jornadas ofrecieron un recorrido inmersivo multidisciplinario. Los asistentes pudieron disfrutar de random play dances, espacios dedicados al K-Beauty, talleres de idioma (Hangul), juegos temáticos sobre los K-Dramas del momento y stands con lo mejor de la literatura y el turismo coreano.
El K-pop llegó a Argentina a principios de los años 2000 de la mano de los K-dramas en televisión y explotó en la década de 2010 con las redes sociales, consolidando a Argentina entre los países latinoamericanos con mayor cantidad de fans de la escena coreana. El fandom, liderado por el ARMY de BTS y seguido por los fandoms de Stray Kids, ATEEZ y otros, moviliza a decenas de miles de jóvenes que se reúnen en encuentros masivos como los del Obelisco o las Barrancas de Belgrano, donde bailan covers y reclaman giras. Estos conciertos ya son realidad: Stray Kids y ATEEZ se presentaron en Buenos Aires, y en 2026 BTS llegará por primera vez con tres fechas en el Estadio Único de La Plata, que la ciudad nombró “huésped de honor”. Más allá del entretenimiento, el fenómeno genera microeconomías propias (merchandising artesanal y eventos autogestionados), redes de pertenencia y aprendizaje, y espacios donde se desafían normas de género y se aprende coreano. Según estudios académicos (como los de CONICET), el K-pop se incorporó a la vida cotidiana de los jóvenes argentinos a través de la música, el baile y la comida. El Centro Cultural Coreano de Buenos Aires fortalece este vínculo mediante diplomacia cultural. Hoy el K-pop en Argentina no es una moda pasajera, sino una comunidad cultural con peso social y económico en plena expansión.
El Centro Cultural Coreano: dos décadas tendiendo puentes
Esta multitudinaria celebración reafirma la labor impecable del Centro Cultural Coreano en Argentina. Desde su fundación en 2006 -y con sede desde 2018 en el emblemático Palacio Bencich-, la institución trabaja incansablemente para estrechar los lazos de amistad entre ambas naciones a través de las K-Arts.
Con una oferta que abarca desde exposiciones permanentes sobre Hansik (gastronomía), Hanbok (vestimenta tradicional), Hanok (arquitectura) e historia del Hallyu, hasta cursos de danza, gastronomía, cine y artes visuales, el Centro se consolida como el faro cultural indispensable para entender el fenómeno global que une a Argentina y la República de Corea.