Una resolución promovida por Togo y respaldada por la Unión Africana recomienda reemplazar la proyección de Mercator en escuelas, organismos y plataformas cuando sea necesario comparar superficies. La iniciativa no es vinculante ni prohíbe el uso del mapa tradicional.
La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por amplia mayoría una resolución que promueve el uso de mapamundis capaces de representar con mayor fidelidad el tamaño relativo de los continentes, en respuesta a las distorsiones de la proyección de Mercator que durante siglos han reducido visualmente a África y otras regiones ecuatoriales.
La iniciativa, liderada por Togo en nombre del Grupo Africano y respaldada por la Unión Africana, obtuvo 164 votos a favor. Estados Unidos fue el único país que se pronunció en contra, mientras que Estonia, Georgia, Lituania, Moldavia, Serbia y Ucrania se abstuvieron.
El texto, titulado “Corregir el mapa: reequilibrar la representación cartográfica mundial y promover una representación equitativa de las regiones del mundo, en particular África”, alienta a gobiernos, instituciones educativas, organizaciones internacionales, medios de comunicación y empresas tecnológicas a emplear proyecciones de áreas equivalentes cuando resulte importante comparar la extensión de países y continentes.
Entre las alternativas mencionadas figura Equal Earth, una proyección desarrollada en 2018 que conserva las proporciones relativas de las superficies terrestres. Su utilización permitiría mostrar de manera más precisa la escala de África respecto de Europa, América del Norte o Groenlandia.
La resolución no prohíbe la proyección de Mercator ni obliga a los Estados a adoptar un mapamundi determinado. Tampoco pretende eliminarla de ámbitos como la navegación marítima o aérea, para los que fue concebida originalmente. Al tratarse de una resolución de la Asamblea General, su aplicación no es jurídicamente vinculante.
Mercator creó su proyección en 1569 con el objetivo de facilitar la navegación. Su principal ventaja es que permite representar como líneas rectas las rutas de rumbo constante. Sin embargo, esa propiedad se obtiene a costa de deformar las superficies: cuanto más cerca se encuentra un territorio de los polos, mayor es la ampliación con la que aparece en el mapa.
Uno de los ejemplos más conocidos es Groenlandia, que en los mapamundis de Mercator parece tener un tamaño similar al de África. En realidad, el continente africano es aproximadamente 14 veces más grande. Europa y América del Norte también aparecen sobredimensionadas en comparación con las regiones próximas al ecuador.
Los impulsores de la iniciativa sostienen que esta distorsión no constituye únicamente un problema técnico. A su juicio, la repetición de esa imagen en libros escolares, atlas, medios, documentos oficiales y productos digitales ha influido en la percepción colectiva del peso geográfico, político y económico de África.
“Los mapas moldean nuestra comprensión del mundo. Guían la educación, alimentan la imaginación e influyen en las percepciones colectivas”, afirmó el ministro de Asuntos Exteriores de Togo, Robert Dussey, al presentar la propuesta ante la Asamblea.
El diplomático aclaró que la campaña no está dirigida contra una tradición cartográfica concreta ni pretende imponer una única forma de representar el planeta. “Un mapa justo no cambia la geografía del mundo; cambia la forma en que vemos el mundo”, señaló.
Estados Unidos rechazó la resolución por considerar que la discusión formaba parte de una agenda ideológica más amplia y que desviaba la atención de las funciones centrales de Naciones Unidas. Su representante cuestionó especialmente las referencias del texto a la reparación histórica y la “justicia cognitiva”.
Ucrania, por su parte, manifestó su respaldo al propósito general de corregir las distorsiones que afectan a África y al Sur Global, pero se abstuvo debido a la manera en que algunos mapas asociados con la proyección Equal Earth representan territorios ucranianos ocupados por Rusia.
La Unión Europea apoyó la resolución, aunque dejó establecido que su contenido se refiere exclusivamente a la representación proporcional de las superficies. Según el bloque, la medida no modifica ni afecta cuestiones de soberanía, fronteras internacionales o estatus territorial.
Ningún mapa plano puede reproducir la Tierra sin introducir alguna deformación. Toda proyección debe sacrificar, en diferente medida, la forma, el área, la distancia o la dirección. Por esa razón, los especialistas eligen distintas representaciones según la finalidad del mapa.
La resolución no cuestiona ese principio. Su propósito es evitar que Mercator continúe utilizándose de manera automática en contextos educativos o informativos en los que la comparación de superficies es fundamental y sus distorsiones pueden inducir a conclusiones equivocadas.
Aunque no obliga a modificar atlas, programas escolares o plataformas digitales, el respaldo de 164 Estados concede legitimidad internacional a una demanda que África viene impulsando desde hace años. El texto solicita además al secretario general de la ONU que informe sobre su aplicación y prevé que el asunto vuelva a incorporarse en la agenda de la Asamblea General.
La votación no cambia la geografía del mundo, pero sí abre una discusión sobre quién decide cómo se representa y qué consecuencias culturales y políticas puede tener una imagen repetida durante generaciones.