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Embajadas extranjeras

Los lazos que unen 100 años de Palacio Bosch

La Residencia es hoy una joya de la diplomacia arquitectónica

El Palacio Bosch, hoy Residencia del Embajador de los Estados Unidos, fue construido entre los años 1912 y 1917, por el arquitecto francés René Sergent para ser la residencia del diplomático argentino Ernesto Bosch (1868-1942), quien estuvo destinado a Alemania, Francia y Estados Unidos, entre otros destinos, regresando al país para convertirse en el Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina

La pareja necesitaba una residencia para recibir a muchos invitados, con las mismas comodidades que tenían en París, por lo que pidieron al arquitecto francés René Sergent que recreara el clasicismo francés del siglo XVIII en su diseño.

La obra fue supervisada por los arquitectos argentinos Lanús y Hary, mientras que el diseño interior fue realizado por el decorador André Carlhian, un especialista en clasicismo frances y los jardines por el paisajista Achille Duchene, quien los diseñó con una sofisticada geometria. Todos los materiales y amoblamientos fueron traídos de Francia.

La familia Bosch se instaló en 1917 pero la gran fiesta de apertura se hizo en septiembre de 1918, cuando abrieron el edificio a la sociedad. “Se sabe que vino toda la élite de Buenos Aires a la fiesta”.

El 6 de Setiembre de 1918 el diplomático argentino Bosch y su esposa Elisa de Alvear abrieron las puertas de su nuevo hogar por primera vez, para recibir amigos y disfrutar de este imponente Palacio; celebrando los 100 años del Palacio Bosch “ Los Lazos que Unen : The Ties That Bind, 100 Years of Palacio Bosch “ presentando la muestra cultural el Embajador Edward Prado junto a su esposa María lo celebran junto al Presidente del Fondo para la Conservación de Tesoros Diplomáticos en el exterior Michael R. Sonnenrich, el Director de la Oficina de Patrimonio cultural Tobin Tracey y la familia Bosch – Alvear.
En 1929, Estados Unidos no tenía una sede diplomática en la Argentina, por lo que el embajador Robert Woods Bliss pidió al presidente Herbert Hoover (1929-1933) la compra de una propiedad y obtuvo el visto bueno del mandatario. 

El refinamiento de las salas y sus enormes dimensiones fueron un gran atractivo para el embajador estadounidense, quien en varias oportunidades oferto a Bosch comprarle la propiedad aunque el diplomático se negaba constantemente; durante una fiesta en la residencia, Woods Bliss volvió a insistir frente a los demás comensales por la venta de la casa y Bosch intentó disuadir al estadounidense pidiendole una exagerada cifra de tres millones de pesos, una suma que, para sorpresa del argentino, el embajador consiguió gracias a su acuerdo con Hoover.

Era una cifra exorbitante para esa época, pero el embajador consiguió el dinero, la mujer de Bosch no se quería ir porque les había llevado mucho tiempo construir la casa.

Bosch vende su residencia al Gobierno de los Estados Unidos en 1929 luego de repetidas propuestas por parte del Embajador Woods Bliss, dueño de Dubmarcon Oaks en Whasington, quien también compró algunos muebles, los cuales donó a la residencia.

En el año 1994 se llevó a cabo una importante renovación del edificio, siendo la primera restauración histórica llevada a cabo por la Oficina de Administración de Edificios en el extranjero, empleando artesanos y especialistas argentinos quienes fueron descendientes de los expertos originales.

La residencia, ubicada en la Avenida Libertador y las calles Seguí, Oro y Kennedy, es una de las 3.500 propiedades del Departamento de Estado, pero se destaca por ser una de las 33 que están valoradas como “culturalmente significantes” ya que fue designado propiedad histórica de Buenos Aires y de la República Argentina.

Siendo una joya de la diplomacia arquitectónica, en la cual se reúnen a diario referentes y actores de la actualidad argentina mientras se aprecia la belleza del palacio.

Encontramos muebles de más de cien años que Bosch hizo traer desde Francia cuando se instaló en la Argentina, y en el centro del pasillo hacia la escalera principal se destaca un tapiz de 1680 que perteneció a un rey de Rusia. 

Se destacan relucientes sus escaleras de mármol, arañas imponentes, suelos alfombrados y numerosas piezas de arte decorativo que fueron importadas de Europa.

Entre algunas de sus piezas se destacan la llave de la ciudad de Buenos Aires de Obama, quien recibió esta llave de manos de la Ciudad de Buenos Aires el 23 de Marzo de 2016, en una ceremonia que tuvo lugar en la Usina del Arte en un encuentro liderado por la primer mandatario de los Estados Unidos y jóvenes quienes pudieron participar de una conferencia de preguntas y respuestas; Una medalla conmemorativa de 1928 al presidente Hoover; un dibujo de la fachada del frente del Palacio firmado por Sergent, con fecha de octubre de 1911, cortesía de Teresa Estrada de Carcano; un juego de vajilla de porcelana fabricado en 1912 por Minton & Company, en el cual podemos apreciar sus mínimos detalles con un diseño de borde exterior de cinta dorada con cruces y una banda interna simple en dorado, con un anillo exterior ornamentado con el escudo del Departamento de Estado. Esta vajilla expuesta es una cortesía de la Biblioteca de investigacion de Durbantom Oaks y Collection, Whashington D.C.

Para su manuntencion el edificio cuenta con un equipo de especialistas que cuidan todos los detalles para su preservación, además de la misma cantidad de trabajadores en tareas de mantenimiento, limpieza, mayordomo, chef y ayudantes.
 

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