El “Momento Latinoamericano”: tres figuras de la región se posicionan para liderar la ONU
Con Rafael Grossi, Michelle Bachelet y Rebeca Grynspan en la terna principal, América Latina busca recuperar el protagonismo global frente a las crisis financieras y geopolíticas que definirán el período 2027-2031
La carrera para suceder a António Guterres ha comenzado formalmente. La Asamblea General de las Naciones Unidas inicia las audiencias públicas, un ejercicio de transparencia que, si bien no es vinculante, sirve de termómetro para medir la viabilidad de los candidatos antes de que la decisión se traslade al hermético Consejo de Seguridad.
En esta lid, el protagonismo del Hemisferio Sur es indiscutible. Por primera vez en años, América Latina presenta una terna de candidatos con peso específico propio: el argentino Rafael Grossi, cuya gestión al frente de la OIEA lo consagra como el estratega de la seguridad nuclear; la chilena Michelle Bachelet, con un capital político cimentado en la defensa de los derechos humanos; y la costarricense Rebeca Grynspan, arquitecta de la cooperación económica y el desarrollo. Frente a ellos, la robusta postulación de Macky Sall, representante de un continente africano que exige un rol protagónico en el nuevo orden mundial.
El desafío para el sucesor será titánico: reformar una institución que data de la posguerra para hacerla funcional a las crisis del siglo XXI. En los pasillos de la Primera Avenida, la pregunta ya no es solo de qué región provendrá el próximo Secretario General, sino cuál de estos perfiles posee la capacidad de consenso necesaria para mediar entre los intereses del Consejo de Seguridad y las urgencias de una comunidad internacional en plena transformación.
La mecánica de la selección: ¿Cómo se elige al Secretario General?
El proceso combina el escrutinio público con la diplomacia de pasillo. El mecanismo se divide en tres etapas críticas:
Diálogos Interactivos: Los candidatos presentan su visión y responden preguntas ante la Asamblea General.
El Filtro del Consejo de Seguridad: Es la fase determinante. Los 15 miembros (especialmente los 5 permanentes con derecho a veto: EE. UU., Rusia, China, Francia y el Reino Unido) deben consensuar un único nombre.
Ratificación: La Asamblea General vota la recomendación del Consejo. Históricamente, la Asamblea nunca ha rechazado al candidato propuesto.
Las reglas no escritas: género y geografía
Para este ciclo, dos factores dominan la narrativa:
Rotación regional: Es el turno de América Latina, región que no ocupa el cargo desde hace más de tres décadas.
Género: Existe un consenso creciente sobre la necesidad histórica de elegir, por primera vez, a una mujer al frente del organismo.
Los Candidatos: Perfiles y Alineamientos Geopolíticos
Candidato
País de Origen
Perfil y Apoyos Clave
Rafael Grossi
Argentina
Director de la OIEA. Cuenta con el visto bueno de Rusia por su gestión técnica en Ucrania y un apoyo tácito de sectores en EE. UU., aunque su alineamiento con Washington podría tensionar su relación con el bloque africano.
Michelle Bachelet
Chile
Expresidenta y Alta Comisionada de DD.HH. Apoyada por Brasil y México, pero enfrenta una fuerte resistencia de EE. UU. (especialmente del ala republicana) y dudas sobre su pasado vínculo con China.
Rebeca Grynspan
Costa Rica
Secretaria General de la UNCTAD. Emerge como la “candidata del consenso”, capaz de tejer puentes si las potencias vetan los perfiles más polarizantes.
Macky Sall
Senegal
Expresidente senegalés. Es el único aspirante fuera de la región, apostando a romper la rotación si Latinoamérica no logra unificarse.
El Juego de las potencias: señales de Moscú y Washington
A diferencia de procesos anteriores, las señales de los miembros permanentes han sido tempranas:
Rusia: El Kremlin, a través de Dmitri Peskov, calificó de forma positiva a Grossi. Su rol como mediador en la central nuclear de Zaporiyia le ha otorgado un canal directo con Putin que otros candidatos no poseen.
Estados Unidos: Se debate entre su preferencia por un liderazgo “alineado a sus valores” y la presión interna por vetar a Bachelet. Si bien Grossi es un aliado natural de Washington, la Casa Blanca aún no ha oficializado su respaldo, manteniendo la cautela histórica.
Para el argentino Rafael Grossi, el desafío es doble: capitalizar su prestigio técnico en seguridad nuclear para convencer a China y Francia, mientras intenta desmarcarse de las tensiones ideológicas que hoy dividen a la Asamblea General. En un mundo fragmentado por conflictos en Ucrania y Medio Oriente, el próximo Secretario General no será quien más votos sume, sino aquel que nadie se atreva a vetar.