Embajadas extranjeras
Joaquín María de Arístegui Laborde, embajador de España en Argentina analiza el triunfo de la flamante Campeona del Mundo
En la despedida mundialista de Messi, el Embajador reflexiona sobre como el mejor jugador de la historia disputo su ultima batalla frente a su segunda patria consolidando un legado compartido
El planeta fútbol asistió el pasado domingo a una cita que ya quedó grabada en las páginas doradas de la historia del deporte. La Selección Argentina llegaba al encuentro decisivo con la ilusión a flor de piel y el enorme valor emocional que significaba la despedida de las Copas del Mundo del más grande jugador argentino de todos los tiempos: Lionel Andrés Messi.
Sin embargo, sobre el césped, los corazones y la mística rioplatense se toparon con una realidad incontrastable. El combinado nacional fue ampliamente superado por una Selección española que desplegó, desde el primer minuto, un fútbol de altísimo nivel, precisión geométrica y una voracidad táctica insostible que terminó por consagrar a “La Roja” en la cima del mundo.
Para conocer de primera mano cómo se vivió esta histórica consagración, el impacto de este triunfo en la proyección internacional del país y el significado de una final disputada entre dos naciones unidas por un lazo fraternal inquebrantable, hemos dialogado en exclusiva con el Embajador de España en la República Argentina, Su Excelencia, Joaquín María de Arístegui Laborde.

Sr. Embajador, de qué manera piensa que la embajada puede capitalizar este triunfo para potenciar la ‘Marca España’ en el Cono Sur?
Efectivamente, obtener un título de esta magnitud, como es la Copa del Mundo FIFA, es una magnífica ocasión para volver a poner en valor la categoría deportiva, en este caso del fútbol español, que tiene una inmensa influencia a nivel mundial y a nivel mediático, de forma que será un activo central para la estrategia de diplomacia deportiva española, en todo caso, en los próximos cuatro años, puesto que se suma a otros grandes logros en un proceso ya de muy largo aliento.
Venimos de ser campeones de Europa, de la Selección masculina. Hemos obtenido en los últimos años también, incluido este año 2026, varios triunfos en las selecciones juveniles sub-diecinueve y sub-veinte de mujeres y de hombres. La Selección de mujeres de fútbol es la actual campeona del mundo y en el año 27 concurrirá a Brasil, ya está clasificada al nuevo mundial.

Esta selección española campeona del mundo se ha destacado por su juventud y una notable frescura en su juego. Como representante del Estado español, ¿considera que este equipo proyecta fielmente la imagen de la España contemporánea del 2026: una sociedad dinámica, moderna, abierta e integrada al mundo?
Creo que es un escaparate de la diversidad, de la realidad social de un país como España y de lo que hemos sabido lograr invirtiendo en infancia, en juventud y en una forma de entender el deporte y entender, en este caso, el fútbol, que nos ha llevado a un modelo de equipo de jóvenes, de verdadero proyecto colectivo que en último término hace primar lo global, lo asociativo, sobre lo individual.
Y ese será uno de los mensajes que pasaremos desde la Embajada en Buenos Aires, un país que sabe mucho de deporte, que valora mucho el deporte, especialmente el fútbol.
Embajador, teniendo en cuenta la inmensa comunidad argentina en España y la colectividad española en la Argentina, ¿qué mensaje le deja a ambos pueblos, que demostraron que la rivalidad en el campo no altera la fraternidad bilateral?
En general, he estado en Madrid para ver la final del mundial y en Argentina para ver la fase de grupos y los cruces de dieciseisavos, octavos, cuartos y semifinales. Y yo he de decir que me sentía cómodo en Argentina. Observaba que en Argentina la mayoría de los aficionados creo que sentían una inclinación muy favorable por España y se alegraban de sus avances.

Y cuando he llegado a Madrid hace unos días, entre la semifinal contra Francia y la final que ha ganado hoy España, pues he podido comprobar que hay una convivencia muy razonable entre la gran comunidad argentina en España y la afición española. Y creo que ha sido lo mismo en Argentina. Somos dos países que nos conocemos, nos respetamos y nos queremos. Sociedades que viven muy juntas, interactúan en muchísimos ámbitos y desde hace muchísimo tiempo.
Creo que hemos sabido ser en esta final buenos competidores y más allá de las lógicas fricciones, tensiones y pasiones que hay en el terreno de juego y que se quedan ahí al escuchar el pitido final del árbitro, yo creo que antes, durante y ahora al final estoy comprobando, hay deportividad máxima entre dos colectividades que se tienen mucho afecto y que yo creo que saben celebrar los triunfos de la otra.
¿Cómo se compara este logro con los éxitos anteriores de España en 2010 y 2012? ¿Considera que este triunfo marca el inicio de una nueva era en el fútbol español, o representa la consolidación de un modelo que ya ha demostrado su efectividad?
Creo que no se comparan, ¿no? España ganó el mundial en 2010, ha ganado desde entonces dos Copas de Europa, la Copa Federaciones. Ha tenido también enormes éxitos de las mujeres que han sido campeonas de Europa y campeonas del mundo. La Selección española también ha sido medalla de oro por segunda vez en París en los últimos Juegos Olímpicos.

Más que comparar unos triunfos y los otros, se tienen que inscribir en un proceso, en una evolución que arranca, yo creo, de los años noventa y que transformó el deporte español de base y que eso se reflejó posteriormente en el deporte profesional y que da estos resultados, que España es probablemente, en términos relativos, la primera potencia deportiva, porque eso se mide en número de títulos en relación con la población y la inversión que hay por habitante en el país en deporte.
Y que no es todo fruto de la fortuna o del acierto, que también es muy importante, es fruto de la estrategia, de la visión, de la inversión y es muy, muy satisfactorio. La forma que vamos a comparar, yo creo que hay que saber entenderlo como un componente más en un camino de progreso y de avance del deporte español, que yo espero que nos siga dando muchas alegrías.
Como he dicho antes, el primero que tenemos en el horizonte es el mundial de mujeres de Brasil, donde espero que la Selección Nacional, la actual campeona del mundo, pueda revalidar su título. Y así en adelante, quizás, quién sabe si podamos tener la revancha España-Argentina en esa finalísima que no se pudo dar antes del mundial. Esperemos que ahora se dé, durante el año 2026. Ese sería mi deseo.
¿De qué manera este triunfo español fortalece o redefine la relación entre España y Argentina en el contexto del fútbol mundial?
La única diferencia es que si antes podía ser Argentina la anfitriona como campeona del mundo y campeona de América, ahora lo será España como campeón de Europa y campeón del mundo. Creo que es eso, es una fase más dentro de una secuencia de largo aliento, en ocasiones con la fortuna de contar con jugadores excepcionales, que también los tiene España, muy jóvenes, pero excepcionales.

No hay que olvidarse que España es el equipo menos goleado en este mundial, ha tenido el mejor portero, ha tenido el Balón de Oro y ha tenido el mejor jugador del mundial joven. En fin, es extraordinario y habrá momentos en los que los jugadores estén más inspirados, tendrán más o menos acierto, pero creo que forma parte de un camino que estamos llevando y en términos muy positivos.
¿Cuáles son los valores fundamentales que representa este triunfo español y cómo se alinean con los principios de la diplomacia deportiva?
Los valores principales son esfuerzo colectivo, solidaridad, trabajo de base y creo que un gran respeto. Otra característica de la Selección española en este mundial, reconocida por todos, es que es una selección muy deportiva, muy pocas tarjetas, ha jugado siempre muy limpio y ha favorecido partidos donde ha primado lo deportivo. Es también uno de los reflejos que se pretende hacer a través de la diplomacia deportiva.
Un país como España, de tamaño pequeño, con una población relativamente más pequeña que otras grandes potencias mundiales y, sin embargo, que está en prácticamente todas las competiciones profesionales, de equipos individuales, de mujeres, de hombres. Eso nos presenta como un país que apuesta mucho por lo social y por lo humano y por el deporte como un componente de la educación. También es una gran potencia en deporte paralímpico.
Esta selección que ha ganado el mundial de Estados Unidos, México y Canadá es una selección que transmite muy bien esos valores.
¿Cuál fue su experiencia personal durante este mundial y cómo lo vivió?
Mi experiencia fue muy especial porque lo viví en Argentina mayoritariamente. El anterior lo viví en Colombia, que es otro gran país de fútbol, pero no le fue bien a España, porque con un gran equipo, sin embargo, tropezó en su cruce con Marruecos, que acabó siendo tercero en ese mundial que ganó Argentina.

Ha sido una experiencia muy grata. El mundial más largo de la historia, con más equipos, nada menos que cuarenta y ocho. Eso creo que también hay que subrayarlo, porque ganar un mundial siempre es dificilísimo. España ha ganado dos, Argentina ha ganado tres. Es un club muy, muy, muy selecto, en donde creo que solamente hay siete equipos en la historia.
Hoy en día no se puede faltar el respeto a ningún contrincante. Lo han vivido todos los grupos, donde ha habido grandes revelaciones y equipos sorpresa y también grandes equipos históricos que se han ido mucho antes de lo esperado.
Cada vez hay más igualdad y eso ha sido especialmente interesante vivirlo en Argentina, un país que sabe de fútbol, que aprecia el fútbol y que valora el fútbol como un elemento también que une a la gente y que tiene un gran componente de disfrute conjunto social.
Me ha gustado mucho. Por supuesto me ha encantado volver a vivir la final y la victoria de España en su segunda final. Llevamos dos de dos con mi familia. Lo hice en el año 2010 en Trinidad y Tobago cuando era embajador allí y lo he podido hacer en Madrid de vacaciones con mi familia. Está claro que mis mejores cábalas son mis familiares. Es muy importante y además es una tradición de larga data.
¿Cómo valora la embajada la presencia de jugadores argentinos en el fútbol español? ¿Considera que esto representa una fortaleza para ambas naciones?
Hay muchos nombres relevantes en la historia del fútbol español, ha sido un enriquecimiento recíproco, sobre todo el lado argentino en épocas pasadas. Hoy también empiezan a jugar españoles que juegan en Argentina, de ida y vuelta, porque hay jugadores que se han ido a jugar a España, luego han vuelto y son jugadores para nosotros muy importantes.
Este año, por ejemplo, que se cumple el centenario de Alfredo Di Stéfano o personalidades como Ubaldo Matildo Fillol, “el Pato Fillol”, que para mí es uno de los primeros grandes porteros modernos de la historia y uno de mis más grandes ídolos en mi época de jugador en el colegio y universidad.
La tradición de poder tener grandes jugadores argentinos en España han enriquecido el fútbol español, han aportado una forma diferente de verlo y de practicarlo. Y, bueno, evidentemente siendo seguidor del Fútbol Club Barcelona, ¿qué voy a decir? Habiendo tenido el privilegio y la suerte de ver a jugadores como Diego Armando Maradona o Leo Messi, entre otros muchos argentinos, pues para mí forma parte de mi ADN como aficionado, el componente argentino.
Para el público argentino, esta final tuvo un tinte de profunda emoción por marcar la despedida mundialista de Lionel Andrés Messi, un futbolista cuya leyenda es indisociable de su formación y reinado en el fútbol español. Desde la perspectiva de su representación diplomática, ¿qué significado tiene que la última gran batalla de Messi haya sido, precisamente, frente a su segunda patria?
Gran parte de su carrera, la mejor parte de su carrera profesional a nivel de clubs. Me parece muy bonito, me parece una señal preciosa. Comprendo que a él le habría gustado ganar el mundial, claro, pero que Messi hoy haya jugado contra unos jóvenes futbolistas españoles que crecieron desde las categorías infantiles, juveniles y sus primeras etapas profesionales admirándole, admirando a un hombre que es profundamente argentino, nadie lo discute, pero que gran parte de su carrera, la mejor parte de su carrera profesional a nivel de club, la hizo en España, concretamente en el Fútbol Club Barcelona.
De manera que para España, Messi también es un poco nuestro, más allá de que tenga también la nacionalidad española, por supuesto, es un poco nuestro, porque forma parte de la historia del fútbol español y específicamente de la historia del Fútbol Club Barcelona.
Yo veía jugar a Cubarsí, a Pedri, a todos los jugadores de la selección española, pero específicamente los del Barça, que le han visto como recoge pelotas primero y luego, cuando en su etapa final algunos incluso coincidieron con él, Y ha debido ser una sensación muy rara tener que tener como misión neutralizar a su mayor ídolo.
Bueno, son cosas del fútbol. Creo que España no podía recibir de un campeón mejor testigo del mundial. Y creo que Messi, quizás, los que le han podido dar el disgusto menos agrio han sido estos jóvenes jugadores españoles que, como digo, crecieron y maduraron admirando al mejor jugador de la historia. Me parece muy bonito, me parece una señal preciosa.
Joaquín María de Arístegui Laborde, embajador de España en Argentina analiza el triunfo de la flamante Campeona del Mundo
Catalina Cullas, la primera jefa de la diplomacia alemana en Argentina
La otra selección nacional de la India: por qué millones de aficionados siguen al equipo argentino
Argentina y España definen la corona del mundo en la última función del Rey


