Embajadas extranjeras
Bajo la dirección del Sr. Presidente Abdelmadjid Tebboune, Argelia acelera su transformación económica y abre perspectivas para Argentina
La experiencia argentina en educación técnica, producción agroindustrial, investigación y determinados segmentos industriales podría complementar las necesidades de un país que busca formar a su fuerza laboral y fortalecer sus capacidades productivas
El FMI estima que el PBI del país, medido en paridad del poder adquisitivo, alcanzará los 915.000 millones de dólares en 2026 y podría superar el billón de dólares en 2029. El Gobierno promueve una red ferroviaria de varios miles de kilómetros, un gasoducto transahariano y un programa de dos millones de viviendas. Las relaciones comerciales con Argentina también ofrecen márgenes de crecimiento.
Argelia busca consolidar su posición entre las principales economías de África y del mundo árabe mediante un programa de inversiones que combina grandes proyectos de infraestructura, el desarrollo de los sectores energético y minero, la expansión de la red ferroviaria y políticas públicas destinadas a fortalecer la educación, la formación profesional y el acceso a la vivienda. Según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el producto bruto interno argelino, medido según el criterio de la paridad del poder adquisitivo (PPA), alcanzará los 915.000 millones de dólares en 2026. Las proyecciones también indican que la economía del país podría superar el billón de dólares para 2029.

Las perspectivas de crecimiento se sustentan en los recursos energéticos y mineros del país, pero también en un programa de obras públicas destinado a mejorar la conectividad territorial e incrementar las capacidades productivas. Esta estrategia busca evitar que el crecimiento se concentre en las principales ciudades del norte y lograr que sus beneficios alcancen también a las regiones del interior y del Sahara.
Entre los proyectos de mayor envergadura figura el gasoducto Nigeria-Argelia-Europa, también conocido como Gasoducto Transahariano (TSGP, por sus siglas en inglés). Esta iniciativa prevé conectar las zonas productoras de gas de Nigeria con Argelia a través del Sahara y, posteriormente, enlazar la red con los mercados del norte de África y de Europa. El informe final de viabilidad fue aprobado por los ministros de Energía de los tres países el 3 de junio de 2026 en Adrar, en el sur de Argelia, donde se iniciaron los trabajos correspondientes al tramo argelino.
Esta obra reviste importancia estratégica por su potencial para mejorar las interconexiones energéticas entre el África subsahariana, el Mediterráneo y el continente europeo. Para Argelia, la construcción del gasoducto reforzaría su papel como país de tránsito y plataforma de distribución de gas. También permitiría ampliar las infraestructuras existentes y consolidar su importancia en el abastecimiento de los mercados europeos.

Los posibles beneficios del TSGP no se limitarían a las exportaciones de gas. La construcción de este corredor podría estimular las inversiones en las regiones atravesadas, mejorar el acceso a la energía y favorecer el desarrollo de nuevas actividades industriales y de servicios. Asimismo, generaría oportunidades para empresas de ingeniería, proveedores de equipos, especialistas del sector energético y trabajadores calificados.
Para Nigeria, el gasoducto constituiría una vía adicional para transportar sus recursos energéticos hacia los mercados internacionales. Para Argelia, permitiría consolidar su posición como plataforma de conexión entre los productores del África subsahariana y los consumidores europeos. Para Europa, podría ampliar la variedad de proveedores y rutas de abastecimiento disponibles.
La combinación de infraestructuras energéticas y corredores de transporte podría modificar la geografía productiva de Argelia. En las regiones que actualmente se caracterizan por las grandes distancias y los elevados costos logísticos, las nuevas conexiones podrían facilitar la instalación de fábricas, depósitos, centros de distribución y empresas especializadas en la transformación de materias primas.

Paralelamente al TSGP, Argelia promueve el proyecto denominado «Corredor SoutH2», destinado a transportar hidrógeno renovable desde Argelia hacia Europa, a través de Túnez, Italia y Austria, hasta Alemania. En este marco, los países involucrados firmaron en Argel, el 1 de octubre de 2026, una declaración conjunta de intención que reafirma el compromiso de los cinco países de llevar adelante y desarrollar este proyecto.
La expansión de la red ferroviaria ocupa un lugar central en la estrategia de desarrollo. Uno de los proyectos más importantes es la línea minera occidental, de 1.650 kilómetros de longitud, que conectará Gara Djebilet, uno de los principales yacimientos de mineral de hierro del país, situado en la wilaya de Tinduf, con Orán, en el noroeste del territorio nacional. Cabe señalar que esta línea fue inaugurada oficialmente el 1 de febrero de 2026 por el presidente de la República, el señor Abdelmadjid Tebboune, y que el mineral procedente de este importante yacimiento se transporta actualmente hacia la wilaya de Orán para su explotación. Asimismo, se encuentra en construcción una gran planta industrial en el propio emplazamiento de Gara Djebilet, con el objetivo de procesar una parte del hierro en el lugar, en beneficio de las wilayas limítrofes de Tinduf.
Este proyecto se inscribe en una estrategia destinada a incrementar el valor agregado de los recursos minerales. Una conexión eficiente puede favorecer la instalación de plantas de procesamiento, depósitos, talleres y centros de servicios cerca del yacimiento o a lo largo del trazado. Dada su extensión, el proyecto también requerirá estaciones, centros logísticos, instalaciones de mantenimiento y sistemas de señalización, con potencial para generar actividad económica en localidades alejadas de los principales centros urbanos.

En el este del país, Argelia está a punto de concluir la línea ferroviaria minera de 422 kilómetros entre Djebel Onk, en la wilaya de Tébessa, y Annaba. La línea entrará en funcionamiento en enero de 2027. La obra tiene como objetivo mejorar la conexión entre la zona de extracción y la costa mediterránea.
Djebel Onk alberga un importante yacimiento de fosfatos, mientras que Annaba, con su moderno puerto construido recientemente, constituye un importante punto de salida para minerales, productos industriales y fertilizantes, que registran una elevada demanda regional e internacional.
El tercer proyecto ferroviario se extiende a lo largo de más de 2.000 kilómetros entre Argel y Tamanrasset. La obra busca conectar la capital con el extremo sur del territorio y ampliar la presencia de infraestructuras en las regiones saharianas. El tramo Argel-Laghouat, de 308 kilómetros, ya se encuentra operativo. En el marco de la ejecución de este proyecto, cuyo presupuesto asciende a 22.000 millones de dólares, las autoridades iniciaron recientemente los estudios de viabilidad para construir el segundo tramo, de 935 kilómetros, que conectará Laghouat con el Gran Sur.

A diferencia de las líneas mineras, cuyo objetivo principal es el transporte de materias primas, esta conexión responde a un objetivo más amplio de integración nacional. Podría facilitar el transporte de pasajeros y mercancías, mejorar el abastecimiento de bienes y servicios en las zonas alejadas, estimular el turismo y acompañar el desarrollo de nuevas actividades económicas.
Los proyectos ferroviarios responden a una misma lógica: utilizar las infraestructuras para desarrollar sectores estratégicos y reducir las disparidades regionales. El sector minero genera una demanda inmediata de transporte, mientras que la conexión con Tamanrasset responde a un objetivo más amplio de integración territorial.
El desarrollo de la red podría consolidar nuevos corredores económicos. Las estaciones y los nudos ferroviarios podrían convertirse en polos de concentración de actividades comerciales, depósitos, talleres y servicios. De este modo, podrían surgir oportunidades para las pequeñas y medianas empresas en los ámbitos de la logística, el mantenimiento, la construcción y el abastecimiento.
La ejecución de estas obras requerirá una planificación continua, debido a las grandes distancias, las condiciones climáticas del Sahara y la necesidad de mantener los servicios operativos en zonas de difícil acceso. También será fundamental disponer de trabajadores especializados y de una estructura permanente de mantenimiento.
El plan de desarrollo se complementa con una política de inversión en capital humano. Argelia mantiene un sistema basado en la gratuidad de la enseñanza en todos los niveles, el fortalecimiento de la educación superior y la investigación científica, así como la expansión de la formación profesional.
El objetivo es preparar a los trabajadores para responder a las necesidades de los sectores en expansión y adaptar la oferta educativa a las exigencias del mercado laboral. La educación primaria y secundaria cuenta con aproximadamente 12 millones de alumnos. En la enseñanza superior, cerca de 1,9 millones de estudiantes cursan carreras universitarias y otros programas de formación superior. A estas cifras se suman más de 500.000 alumnos y aprendices de formación profesional.
La formación de técnicos y profesionales locales puede reducir la dependencia de la mano de obra extranjera y permitir que una mayor proporción del valor generado por las inversiones permanezca en el país. La construcción de vías ferroviarias, gasoductos, viviendas y complejos industriales requiere especialistas en soldadura, electricidad, operación de maquinaria, mantenimiento, seguridad, transporte y gestión de obras.
La articulación entre la educación, la investigación y la actividad productiva también puede incrementar el valor agregado de la economía. El desafío no consiste únicamente en extraer los recursos naturales, sino también en desarrollar las competencias necesarias para transformarlos, transportarlos y convertirlos en productos industriales.
La vivienda constituye otro eje fundamental de la política económica y social argelina. El programa nacional de vivienda prevé la construcción y adjudicación de dos millones de viviendas entre 2025 y 2029, mediante distintas modalidades.
El plan incluye viviendas públicas de alquiler, viviendas rurales y viviendas construidas en el marco de la promoción inmobiliaria con ayuda del Estado. También contempla el programa AADL 3, basado en un sistema de alquiler con opción a compra. Para 2026, se prevé un programa de 300.000 viviendas bajo esta modalidad.
La construcción de dos millones de viviendas tendrá un efecto directo sobre la actividad económica. El programa requerirá cemento, acero, vidrio, equipamiento sanitario, instalaciones eléctricas, materiales de terminación y maquinaria para la construcción. También generará demanda en los ámbitos del transporte, la ingeniería, la arquitectura, la financiación y el mantenimiento.
De este modo, la política de vivienda puede convertirse en un instrumento de desarrollo industrial: estimula la actividad de grandes y pequeñas empresas, crea puestos de trabajo y favorece el desarrollo de proveedores locales. Además, cada nuevo barrio necesita escuelas, centros de salud, redes de agua y electricidad, infraestructuras de transporte y otros servicios públicos.
El programa de viviendas busca responder al crecimiento demográfico, la urbanización y las necesidades de las familias de ingresos medios y bajos. Al mismo tiempo, la continuidad de las obras puede sostener la actividad del sector de la construcción e impulsar numerosas ramas productivas.
El proceso de expansión de Argelia también abre perspectivas para profundizar las relaciones con Argentina. En 2025, las exportaciones argentinas hacia ese país alcanzaron los 1.169,774 millones de dólares, mientras que las exportaciones argelinas hacia Argentina ascendieron a 118,604 millones de dólares.
Estos datos muestran un saldo comercial favorable a Argentina, así como una diferencia significativa entre ambos flujos comerciales. También demuestran que el mercado argelino ya reviste una importancia concreta para los exportadores argentinos, aunque todavía existen márgenes para ampliar y diversificar los intercambios.
La demanda vinculada con los programas de vivienda, infraestructura, energía y explotación minera puede generar oportunidades comerciales para empresas argentinas de distintos sectores. La oferta argentina cuenta con capacidades en agroindustria, producción de alimentos, maquinaria y equipamiento, energía, ingeniería, construcción, servicios profesionales e investigación aplicada.
Los intercambios comerciales podrían ir más allá de la venta de productos primarios e incluir bienes industriales, equipos, soluciones tecnológicas y servicios especializados. Los proyectos ferroviarios podrían abrir oportunidades para proveedores dedicados a la ingeniería, la gestión logística, el mantenimiento y la fabricación de componentes. En el sector energético, también podrían surgir posibilidades en materia de servicios técnicos y asistencia profesional.
La cooperación en materia de formación profesional constituye otro ámbito de gran potencial. La experiencia argentina en educación técnica, producción agroindustrial, investigación y determinados segmentos industriales podría complementar las necesidades de un país que busca formar a su fuerza laboral y fortalecer sus capacidades productivas.
La agricultura también constituye uno de los ejes de la estrategia argelina de diversificación económica y fortalecimiento de la seguridad alimentaria. El Estado busca, en particular, aumentar la producción nacional de cereales, legumbres, leche y otros productos estratégicos, al tiempo que impulsa el desarrollo agrícola en las regiones saharianas mediante la puesta en producción de nuevas superficies, el riego, la mecanización y la incorporación de tecnologías agrícolas modernas.
Esta orientación se acompaña de grandes inversiones, incluidas las de origen extranjero, entre las que figuran proyectos saudíes, cataríes e italianos. Estas inversiones ilustran la voluntad de desarrollar en el sur verdaderas cadenas de valor que integren la producción agrícola y la transformación agroindustrial.
Para avanzar, es necesario intensificar las visitas políticas y económicas de alto nivel, así como los contactos entre empresas, organismos públicos, universidades y cámaras sectoriales. Las misiones comerciales, los acuerdos de cooperación y la identificación de proyectos concretos pueden transformar los intercambios actuales en una relación de mayor envergadura.
Las proyecciones del FMI y el programa de inversiones reflejan la magnitud de la transformación que Argelia busca llevar adelante. El país dispone de recursos energéticos y mineros, una posición geográfica estratégica y una población numerosa. Su ubicación también le permite posicionarse como una puerta de entrada al continente africano y como un socio importante para las economías de la cuenca mediterránea.
Sin embargo, la concreción de los proyectos exigirá superar desafíos financieros, técnicos y logísticos, así como reforzar la coordinación institucional. La construcción de miles de kilómetros de vías ferroviarias, la ejecución de un gasoducto transahariano y la construcción de dos millones de viviendas requieren inversiones sostenidas y planificación a largo plazo. Estos proyectos también exigen garantizar la formación de los trabajadores, la disponibilidad de proveedores y el mantenimiento de las infraestructuras una vez finalizadas las obras.
La diversificación productiva constituirá otro desafío. Un crecimiento basado en la energía y las materias primas puede generar ingresos, pero no garantiza necesariamente un desarrollo equilibrado. Para ampliar su base económica, Argelia deberá fortalecer su industria, incrementar la transformación local y promover actividades capaces de crear empleo y generar exportaciones de mayor valor agregado.
Para Argentina, la evolución de la economía argelina representa un mercado importante y una oportunidad de cooperación en ámbitos estratégicos. Las cifras del comercio bilateral demuestran que ya existe una relación comercial significativa entre ambos países.
Argelia desempeñará un papel cada vez más importante en la economía africana, en el mercado energético mediterráneo y en las conexiones entre Europa y el África subsahariana.
Para las empresas argentinas, este proceso puede traducirse en oportunidades comerciales concretas, siempre que logren identificar nichos prometedores, establecer asociaciones locales y ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades de un país en plena expansión.
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