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Cultura

Tradición, sabores y color. Malasia cautivó al público argentino en la Noche de las Embajadas

La Embajada de Malasia en Buenos Aires abrió sus puertas en una jornada que combinó divulgación turística, trajes de gala declarados patrimonio por la UNESCO y su gastronomía

En esta edición, la representación diplomática de Malasia, ubicada en Villanueva 1040 y encabezada por Jarin Sijaya binti Abdul Hathi, encargada de negocios a.i., demostró que conocer este país es mucho más que visitar paisajes de ensueño: es adentrarse en una sociedad plural donde conviven las raíces malayas, chinas, indias y de los pueblos originarios de la península y de la isla de Borneo.

Uno de los principales focos de atención para los amantes de la historia y el diseño textil fue la exhibición de las vestimentas tradicionales. Entre ellas se destacó el Baju Kurung Kain Songket, un traje de gala confeccionado con songket, un intrincado tejido brocado hecho a mano mediante el entrelazado de hilos metálicos dorados o plateados sobre bases de seda o algodón. Reservado históricamente para la realeza y las élites, este arte textil alcanzó un hito internacional al ser inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2021. Junto a él, se pudo apreciar el Baju Melayu, el atuendo tradicional masculino que consta de una túnica de mangas largas, pantalones a juego y el característico sampin, una falda corta de tela brocada ceñida a la cintura, coronado por el songkok, un sombrero negro de fieltro, reflejando la elegancia en las ceremonias oficiales del país.

El recorrido por la sede diplomática incluyó demostraciones gastronómicas en vivo que capturaron la atención de todos los presentes. Los asistentes pudieron ver en directo la compleja técnica de elaboración manual del Roti Canai, un pan plano y hojaldrado de herencia india que se estira y dobla repetidamente hasta lograr una textura crujiente por fuera y suave por dentro, servido tradicionalmente con boles de curry aromático.

La experiencia culminó con una degustación de bocados dulces típicos, donde los carteles explicativos ayudaron al público porteño a conocer el origen y la composición de cada preparación. Por un lado se presentó el Kek Batik, un popular postre casero que no requiere horneado y se prepara directamente en el refrigerador, el cual debe su nombre a que los trozos rotos de galletas de vainilla tipo Marie suspendidos en una salsa de chocolate de textura densa y untuosa, de una textura densa y untuosa elaborada con mantequilla, leche condensada, cacao y polvo de Milo, forman un diseño jaspeado que recuerda visualmente a los patrones de la tela tradicional batik. Por otro lado, los visitantes saborearon el Kuih Bakar, un pastel horneado tradicional cuya textura interior se asemeja a la de un flan o un budín de pasta densa y cremosa, con un color verde vibrante que proviene del jugo natural de las hojas de pandan combinado con leche de coco, presentado con una corteza exterior crujiente de color marrón dorado y generosamente coronado con semillas de sésamo tostadas.

A través de esta velada de puertas abiertas, Malasia demostró ser un destino magnético y diverso. Desde la arquitectura vanguardista de las Torres Petronas en Kuala Lumpur hasta el patrimonio colonial de George Town y las selvas biodiversas de Sarawak y Sabah, el evento dejó en claro que su verdadero tesoro radica en la calidez y el sincretismo de su gente, un mosaico cultural que por una noche se mudó al corazón de Buenos Aires.

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